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¿Cuál Es la Mejor Postura Para Dormir?

Un buen descanso no solo se consigue durmiendo ocho horas al día, la postura para dormir influye en la calidad de nuestro descanso. Nuestra anatomía interna no es simétrica por lo que la postura para dormir afecta a nuestros órganos como el corazón, el estómago o el hígado. En función de nuestra postura para dormir, se verán presionados de una forma u otra. En este artículo, intentaremos arrojar luz sobre este asunto.

El decúbito lateral izquierdo

Partimos de la base de que no existe una postura perfecta. En función de nuestras dolencias (dolores de espalda, dolor en el hombro, piernas, …) una u otra postura puede resultar nociva. Sin embargo, la comunidad científica recalca que la postura de decúbito lateral izquierdo es la que generalmente aporta mayores beneficios. Así que, puestos a elegir procura dormir del lado izquierdo.  Esta postura evita los dolores cervicales y de espalda. Nos ayuda a disminuir los molestos ronquidos ya que mejora la respiración.

Dormir de lado desintoxica el sistema nervioso

El sistema linfático es el responsable de eliminar las toxinas del sistema nervioso. Dormir del lado izquierdo favorece esa función del organismo. Algunos estudios indican que puede incluso prevenir el alzhéimer u otras enfermedades neurológicas.  Cuanto mejor funcione nuestro sistema linfático, menos posibilidades hay que aparezcan enfermedades neurológicas.

Alivia la acidez de estómago

Esta postura para dormir también es recomendable cuando sufrimos de acidez de estómago. Esta postura reduce el reflujo gastroesofágico. Al dormir del lado izquierdo, nuestro estómago está en una postura óptima y puede trabajar correctamente. Si dormimos del lado derecho, los jugos gástricos tienden a regresar hacia el esófago lo que provoca la temida acidez.

La mejor postura para dormir si estás embarazada

Si estás embarazada, el consenso científico es total. Dormir del lado izquierdo es la mejor postura para el feto. Esta postura para dormir impide la compresión de la vena cava y favorece por tanto el estado circulatorio de la placenta. El feto recibe más oxigeno y nutrientes para un mejor crecimiento.

Algunas contras por dormir del lado izquierdo

Si se tiene el hombro dañado, hay que tener especial cuidado con esta postura ya que puede incrementar la lesión. El cuerpo, al reposar sobre las extremidades, puede provocar una presión excesiva en los nervios y músculos del brazo. Hay que prestar especial atención a cómo colocamos brazos y piernas para que estos no sufran.

Además, para los más presumidos, algunos estudios afirman que la fricción del rostro con la almohada puede favorecer la aparición de arrugas en ojos, pómulos y barbilla. Y es que, como ya avanzamos al inicio del artículo, ¡no existe la postura para dormir perfecta!

La peor postura para dormir

En lo que sí existe un consenso generalizado es en la peor postura para dormir. Dormir boca abajo produce demasiado estrés en la zona del cuello afectando a músculos, articulaciones y nervios. El resultado de esta mala postura puede ser acabar en un tratamiento de fisioterapia. Tendinitis, lumbalgias, cervicalgias pueden ser algunas de las lesiones que puede ocasionarnos esta postura.

Y tú, ¿qué postura para dormir adoptas?

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Las chanclas en verano no son nuestro mejor aliado

En pleno mes de agosto, quien más quien menos ya se ha calzado unas chanclas en verano. Par ir a la playa a la piscina o incluso para ir a trabajar, las chanclas son uno de nuestros calzados del verano. Sin embargo, este calzado puede producir fascitis plantar, grietas y diversas lesiones…si se utiliza más horas de lo necesario.

Fascitis Plantar

Las chanclas suelen tener una superficie plana y muy fina lo que no permite amortiguar los impactos del pie al caminar. Esto se traduce en una tensión excesiva que termine en unas fascitis plantar. La fascitis plantar es una inflamación del tejido que va desde el hueso del talón a los dedos. Resulta muy molesta ya que es una zona con importantes funciones biomecánicas.

Rozaduras y Ampollas

Las tiras de las chanclas que va entre los dedos pueden provocar ampollas y rozaduras. Generalmente los materiales de los que están compuestos, no son materiales transpirables lo que favorece la aparición de estas pequeñas heridas que pueden resultar molestas.

Aparición de bacterias

El material de las chanclas suele ser plástico, un material no transpirable que acumula bacterias que favorecen el mal olor de pies o incluso la aparición de hongos.

Dolores Posturales

Las chanclas dejan demasiada libertad a nuestro pie que no queda sujeto. Nuestra pisada puede verse modificada y terminar por generar dolores posturales. Si utilizamos este calzado en exceso, el apoyo limitado del puente del pie puede causarnos dolores de espalda, cadera y rodillas.

Quemaduras

Solemos olvidarnos de la crema solar cuando vamos calzados. Las chanclas dejan expuesta gran parte de la superficie del pie por lo que de no aplicarnos crema de forma recurrente podemos quemarnos con mayor facilidad.

Nuestro consejo es que este verano utilices las chanclas para situaciones específicas como bajar a la playa o la piscina. Para caminar y estar en casa, utiliza sandalias de tejidos transpirables como la tela o la piel y asegúrate que el calzado tiene una buena sujeción del pie.

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Correr por la playa: descubre sus riesgos

Estamos ya en pleno verano y el buen tiempo comienza a llenar nuestras playas.  Correr por la playa en verano, o dar largos paseos por la orilla son las actividades físicas que más se realizan en nuestros arenales. Sin embargo, el caminar o correr por la playa puede acarrear problemas musculares. Una buena técnica y un uso racional nos ayudarán a evitar lesiones este verano.

Riesgos de correr por la playa

Aunque en la playa todo parece idílico, debemos tener en cuenta los siguientes riesgos a la hora de ponernos a correr por la playa:

La Inclinación de la orilla

Aunque depende de la playa a la que vayamos esta será más o menos pronunciada todas las layas tienen un grado de inclinación. Esto hace que no caminemos correctamente porque nos obliga a compensar la inclinación. Haciendo un símil fácil sería correr como si tuviésemos una pierna más corta que otra, lo que nos hace estar compensando continuamente a nuestro cuerpo.

La superficie inestable

La arena es una superficie inestable lo que provoca que nuestras articulaciones, tendones y músculos trabajen en exceso. Aunque podemos pensar que puede ser beneficioso, si no tenemos una musculatura desarrollada previa que nos permite soportar este trabajo extra, corremos el riesgo de lesionarnos. Además, si corremos por la playa descalzo, las lesiones se incrementarán de forma exponencial.

Falta de una técnica de carrera

El principal problema de correr por la playa es que falta una técnica de carrera. Durante todo el año, tenemos nuestros pies sujetos por el calzado por lo que esa zona muscular está debilitada. Ponernos a correr descalzo, sin una musculatura de pies y tobillos trabajada puede ser el origen de sobrecargas y lesiones. Si ya has sufrido lesiones, escucha a tu fisioterapeuta que te dará soluciones a medida sobre cómo realizar ejercicios en la playa.

Lesiones más comunes de correr por la playa

Correr por la playa descalzos puede causar lesiones como metatarsalgias, fascitis plantares, tendinopatías en tobillo y/o rodilla, esguinces o sobrecargas musculares.  El terreno inestable de la arena obliga a un mayor trabajo de los tendones por lo que puede originar esguinces de tobillo, fascitis plantar, o tendinitis en el tendón de Aquiles.

Nuestras recomendaciones

  1. Correr por la playa debe hacerse con moderación y con una musculatura trabajada. Si no hemos realizado ningún deporte durante el año, este ejercicio será el origen de sobrecargas y lesiones musculares.
  2. Si tu cuerpo tiene una preparación base, opta por ejercicios cortos en lugar de carrera continua. Realiza series cortas, sprints, movimientos multidreccioneales de forma progresiva. De esta forma, nuestros músculos ser verán fortalecidos sin verse expuestos a los riesgos de la carrera continua.
  3. Salvo que seas un corredor experimentado, corre con zapatillas y no descalzo. Tus músculos y tendones estarán sometidos a una menor presión.
  4. No te olvides del calentamiento pre-entrenamiento para preparar nuestro cuerpo a la práctica deportiva. Tampoco dejes de lado los estiramientos después de correr por la playa para reducir el cansancio muscular

Hacer ejercicio o correr en la playa es saludable siempre y cuando tengamos la preparación física adecuada.

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Alimentos para reducir las agujetas y sus molestos efectos.

Alimentos para reducir las agujetas

Iniciarte en el ejercicio o bien cambiar de rutina para ejercitar otros músculos suele ser sinónimo de agujetas. En el post de hoy os detallamos algunos alimentos para reducir las agujetas, esa sensación dolorosa y molesta que puede hacer que renunciemos a seguir con el ejercicio.

¿Qué son  y cómo reducir las agujetas?

Es el dolor del músculo esquelético que aparece tras una actividad física de cierta intensidad a la que no estamos acostumbrados. El inicio del dolor suele darse entre las 12 y 24h de haber realizado la actividad pero el pico suele producirse pasadas 48h. Aunque este dolor no puede evitarse, sí podemos reducir las agujetas gracias a ciertos aportes nutricionales. Una de las formas de reducir estos molestos efectos secundarios del ejercicio es seguir una alimentación que favorezca la recuperación de nuestro metabolismo. Os contamos 5 alimentos a incorporar al iniciar el ejercicio.

La bebida antiagujetas: el agua

Una forma de reducir las agujetas es mantenerse hidratado en todo momento, por eso, nuestro consejo es que bebas agua antes, durante y después del ejercicio. La pérdida de agua está en el origen de la aparición de las agujetas. Si no estamos correctamente hidratados, el daño muscular puede ser mayor. Olvídate del clásico agua con azúcar. El azúcar no nos aporta ningún mineral, al contrario, hace que los absorbamos peor.

Recupera los minerales perdidos como el magnesio

El magnesio es uno de los minerales que más se pierden durante el ejercicio y que puede ser el origen de calambres o espasmos. Podemos recuperarlo mediante la ingesta de frutos secos, leche o verduras ricas en magnesio como las acelgas y las espinacas (verduras de hoja verde

Omega 3 para combatir la inflamación

El pescado azul rico en Omega 3 puede ser una opción para comer o cenar después de haber realizado un ejercicio intenso. El Omega 3 mitiga la inflamación. Si te decantas por la fruta, opta por manzanas o albaricoques ricos en flavonoides que también reducen la inflamación.,

Carbohidratos y proteínas

Ambos elementos han de estar presentes en nuestra dieta para una correcta reparación del músculo. Ambos favorecen la reparación de tejidos.

Introduces las siguientes especias: Pimienta de cayena, canela y jengibre

La cayena es uno de los analgésicos naturales más potentes que existen, de ahí que se recomiende añadirlo para combatir las agujetas. La canela o el jengibre, cada vez más utilizado en nuestras dietas, permiten acelerar nuestro metabolismo y reducir la inflamación producida por las agujetas.

Por último, os recomendamos seguir siempre una dieta equilibrada para conseguir sacar mayor rendimiento tanto al ejercicio como a nuestro bienestar y salud. En caso de lesión muscular que vaya más allá de las simples agujetas, acude siempre a un profesional.

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Nuevas terapias para los problemas de movilidad tras un infarto cerebral

Una investigación conjunta del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) de San Sebastián y el Imperial Collegue de Londres ha abierto la puerta a la implementación de nuevas terapias para recuperar la movilidad en personas víctimas de un infarto cerebral. Actualmente, las personas que tras sufrir este tipo de accidente cardiovascular pierden parte de la movilidad de su cuerpo son sometidos a tratamientos fisioterapéuticos. Por otro lado, las terapias que se basan en el entrenamiento de la atención se aplican a pacientes con trastornos cognitivos. Por ejemplo, las dificultades relacionadas con la memoria o el aprendizaje.

Sin embargo, el estudio -del BCBL y el Imperial Collegue -publicado en la revista de divulgación científica PNAS- viene a demostrar cómo los tratamientos fisioterapéuticos que reciben las víctimas de infartos cerebrales o ictus pueden ser complementados con otras terapias de carácter atencional. Por ejemplo, el trabajo con videojuegos.

A esta conclusión han llegado los investigadores después de más de tres años de trabajo en el que se ha analizado la arquitectura de las lesiones en el cerebro de este tipo de pacientes mediante un ‘mapeo’ de las lesiones cerebrales llevado a cabo con resonancia magnética a 167 enfermos. El estudio ha arrojado luz sobre los patrones de lesiones en el cerebro y los problemas motrices que soportan las víctimas de un infarto cerebral. Una de las conclusiones el estudio es que aquellos pacientes que sufren lesiones en zonas cerebrales de control de la atención también presentan problemas a la hora de controlar su motricidad, incluso cuando el movimiento exigido por la tarea es muy simple.

La investigación establece una interrelación entre dos sistemas cerebrales muy importantes para la conducta, al tiempo que abre nuevas vías de tratamiento. El siguiente paso a la hora de corroborar los resultados del estudio será realizar un ensayo clínico con pacientes que sufren trastornos motores a causa del ictus, y repartirlos en dos grupos. Uno de ellos será sometido a un tratamiento fisioterapéutico, y el otro a un entrenamiento cognitivo complementario.

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¿Es conveniente hacer ejercicio con agujetas?

Agujetas es el término por el que, de manera coloquial, nos referimos al Dolor Muscular de Aparición Tardía (DMAT). ¿Por qué lo llamamos agujetas? Porque se trata de un dolor localizado que produce un efecto similar al que producirían las agujas clavándose en nuestro cuerpo. Pero las agujetas no dejan de ser pequeñas roturas generadas en los músculos después de haberlos sometido a un ejercicio fuera de lo habitual, bien sea por su mayor intensidad, o por la falta de entrenamiento. Es un problema que afecta a todos los deportistas, tanto si son expertos y/o profesionales, como a los noveles. Nadie está libre de ellas.

Una duda que suele asaltar a los deportistas que las sufren suele ser si una vez aparecidas, es conveniente descansar o se puede continuar con la práctica deportiva. Pues todo depende. ¿Y de qué? De su intensidad. Muchas veces las agujetas desaparecen al hacer más deporte, pero sólo si son leves. Es decir, si somos incapaces de realizar movimientos básicos porque el dolor nos lo impide, desde luego no se recomienda seguir haciendo deporte. Es señal de que nuestros músculos necesitan un descanso. Normalmente un plazo de entre 2 y 5 días es suficiente para recuperarse de las agujetas, y sin necesidad de tratamiento específico alguno de rehabilitación.

Si, por contra, el dolor producido por las agujetas no es tan intenso, se recomienda llevar a cabo el mismo ejercicio que las originó, aunque con una menor intensidad, que iremos aumentando conforme se vayan pasando los dolores. Así lograremos que los músculos se adapten y que no volvamos a sufrir agujetas después de un ejercicio de la misma intensidad.

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Con el frío llegan las contracturas

El invierno es terreno abonado para la aparición de contracturas. ¿Por qué? Pues porque cuando las temperaturas bajan, y el frío aprieta, una reacción natural, casi instintiva, es la de encogernos (sobre todo si no estamos muy abrigados). Al hacerlo, contraemos nuestros músculos de forma involuntaria, y así se favorece la aparición de espasmos y calambres que aumentan su tensión y rigidez. Las contracturas son contracciones exageradas de la fibra muscular. A diferencia de, por ejemplo, los calambres musculares, no son involuntarias, y tardan mucho más tiempo en desaparecer.

Pueden producirse de de forma mecánica como reacción al frío, y provocar lumbalgia u otro tipo de dolores intensos en la espalda. A veces esas molestias se extienden a las extremidades inferiores originando una sensación de hormigueo o entumecimiento.

Al salir a la calle con poco abrigo, hacemos que nuestros músculos adopten malas posiciones durante largos periodos de tiempo, con lo que se intensifica la aparición de esas contracturas. Una sintomatología intensificada en pacientes con artritis o fibromialgia.

El tratamiento del dolor muscular de tipo mecánico por contractura consiste en la administración de analgésicos, antiinflamatorios o incluso relajantes musculares, con el apoyo de la fisioterapia y un reposo activo. Los síntomas también pueden aliviarse con aplicación de calor mediante una almohada eléctrica, bolsas de agua caliente o métodos similares.

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5 consejos para prevenir el dolor lumbar

El dolor de espalda y, sobre todo, el que afecta a la zona lumbar, es una de las principales causas de bajas laborales en todo el mundo. La falta de tiempo y el acelerado ritmo de vida que llevamos nos conduce a olvidar una serie de simples reglas que pueden evitar la aparición de esta dolencia. Estas son algunas de ellas:

  • Si estamos sentados: la silla nos debe permitir apoyar los pies en el suelo. Debemos ajustar la columna al respaldo, de forma que la silla nos debe permitir mantener las curvas normales de la espalda. Hay que evitar las posturas forzadas, así como estar inclinado. Si trabajamos frente a un ordenador, este debe encontrarse en línea recta, a la altura de los ojos, o ligeramente por debajo. Debemos poder apoyar los antebrazos en la mesa y mantener los codos flexionados algo menos de 90º. Y, fundamental, no permanecer más de dos horas sentado en la misma posición. Es recomendable levantarse o dar un pases como mínimo en ese intervalo de tiempo. O bien hacer ejercicios de relajación y estiramiento.
  • Al permanecer de pie: si bien para la columna es bueno caminar, no lo es estar de pie inmóvil. Si no hay más remedio, debemos intentar utilizar un escalón que nos permita flexionar una pierna, cambiado el peso de forma alternativa. Es una buena medida preventiva para ciertas situaciones de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, al planchar. Otras dos acciones que suelen genera dolor son hacer la cama y asearse. En el primer caso, se recomienda hacerla flexionando las rodillas y acercándonos lo más posible. Si se hace entre dos personas, mucho mejor. En el aseo también nos arrimaremos todo lo que podamos al lavabo para no tener que flexionar demasiado la columna lumbar cuando por ejemplo nos lavamos la cara o los dientes.
  • Cuando conducimos: El asiento ha de amoldarse a la columna y debemos conducir con los brazos y piernas ligeramente flexionados. El respaldo tiene que estar casi vertical (80º) con un ángulo de visión adecuado por encima del volante.
  • A la hora de levantar y transportar objetos pesados. Lo mejor, claro está, es evitar estas acciones. Pero si se hace, es mejor doblar las rodillas que la columna lumbar, manteniendo los pies separados para tener una mejor base de sustentación. Los pesos se deben transportar pegados al cuerpo, manteniéndolos lo más cerca posible al centro de gravedad del mismo. Muy importante, es mejor empujar que arrastrar, y mejor arrastrar que cargar. Por eso es preferible que los niños lleven los libros a clase arrastrando un carrito o maleta con ruedas a una mochila colgada del hombro.
  • El deporte: nos ayuda a mantener nuestra forma física. Es importante practicarlo a cualquier edad, eso sí, adaptándolo a nuestra situación corporal y de salud. En general todo son buenos, pero aunque algunos son mejores que otros para la espalda. El más recomendado es andar, sobre todo por zonas llanas. Los deportes que mejor nos vienen para prevenir las lesiones lumbares son aquellos de flexibilización y tonificación. Especialmente el yoga, Tai Chi, o Pilares. Relajan y liberan tensiones en la espalda, potenciando la musculatura de manera progresiva. Deben evitarse, eso sí, los ejercicios que produzcan dolor. Por su parte, la natación potencia y relaja la musculatura. Son recomendables los estilos ‘croll’ y la espalda, no el mariposa y braza.
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Codo de tenista: lesión muy frecuente, pero poco conocida

El codo de tenista es una lesión bastante habitual, de la que se oye hablar con frecuencia. Pero realmente no sabemos con exactitud por qué se produce, en qué consiste, y cómo se trata esta dolencia de original denominación.

-¿En qué consiste el codo de tenista? Se trata de una lesión crónica de codo. La más habitual de ellas. Su denominación médica es epicondilitis, y como el propio sufijo ‘-itis’ indica, se trata de una inflamación, en este caso del epicóndilo, que es el relieve en la parte externa del codo. El músculo más afectado es, normalmente, el extensor radial corto de carpo, que es el encargado de extender y abucir la mano. Además, también es el que supina el antebrazo. Esto es, lleva el dorso de la mano hacia arriba y hacia afuera, y rota el antebrazo para que la palma de la mano mire hacia arriba.

-¿Cómo se produce? Por un (mal) uso reiterado de esa musculatura. El sobreesfuerzo daña el tejido conectivo y surgen las microrroturas, que son las que dan paso a la inflamación. La mayor parte de las lesiones de codo de tenista se producen por el trabajo del antebrazo en posiciones forzadas o comprometidas.

-¿Cuáles son los principales síntomas? El principal, un dolor en la zona externa del antebrazo, a la altura del codo. Ese dolor es duradero, no intermitente, y se siente también -aunque de manera menos intensa- a lo largo del antebrazo. Tendrá lugar cuando se estira la musculatura -por ejemplo, la extensión del codo, la pronación y flexión de muñeca-, y cuando se contrae contra resistencia -mover el dorso de la mano hacia el techo al tiempo que se gira el antebrazo de forma que la palma de la mano mire hacia arriba, y se mueve ésta hacia afuera-.

-¿A quiénes afecta más? A esta dolencia se le ha denominado codo de tenista porque estos deportistas son los más propensos a sufrirla, debido a los movimientos que han de realizar en la práctica de ese deporte: en el revés o el saque se realiza una flexoextensión obligada de la muñeca. Pero no son los únicos, por supuesto, que la sufren. El perfil de afectado por la epicondilitis es el de una mujer, mayor de edad, con trabajo de oficina y con antecedentes de problemas en el manguito rotador (tendones del hombro). Además, las mujeres son las que durante más tiempo sufren esta lesión.

-¿Cómo se trata? Ya que se trata de una lesión de origen inflamatorio, la primera medida de tratamiento será la aplicación de hielo cuando empiecen a aparecer los síntomas. Luego, como tratamiento normalizado, se empleará el calor. Un segundo paso será el descanso. También se recomienda el uso de antiinflamatorios (no esteroideos), bien sea mediante aplicación tópica (geles y cremas) o por ingesta. Todo esto se complementará con la fisioterapia, la aplicación de láser y ultrasonidos, y la rehabilitación mediante ejercicios y estiramientos progresivos.

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Fascitis plantar: qué es, causas y tratamiento

La fascitis plantar es una lesión por sobreuso originada por un exceso de estrés en el pie, por anomalías biomecánicas, o por ambas a la vez. Es la causa más común de dolor en el talón. Sucede cuando el ligamento fibroso de la fascia plantar -una especie de goma que se suelta y se contrae con el movimiento- a lo largo de la parte inferior del pie origina desgarros en los tejidos, lo que a su vez produce dolor e inflamación. Las causas de su origen pueden ser variadas, y dependen en gran medida de factores posturales, genéticos y ambientales.

Aparece frecuentemente cuando la persona se excede al correr, saltar o realizar otras actividades físicas. Por eso afecta en gran medida a hombres jóvenes y deportistas. Pero también a mujeres de mediana edad con sobrepeso. Los factores de predisposición más comunes son la edad, la obesidad, la carga de peso excesiva, un calzado inadecuado, o tener los pies planos o cavos.

Los signos y síntomas de una fascitis plantar son el dolor, que puede aparecer de forma lenta y paulatina, o de repente tras una actividad intensa. En un principio puede tratarse de un dolor difuso y de difícil localización, pero que posteriormente se localiza fácilmente bajo el talón. A veces el dolor se puede extender hasta el arco del pie, e incluso en ocasiones hasta los dedos.

El dolor y la rigidez aumentan cuando se camina después de levantarse de la cama, o después de estar sentado durante un largo tiempo. Es el síntoma más común de la fascitis plantar. También es frecuente que el dolor sea mayor con la flexión dorsal de los dedos del pie (cuando se mueven hacia arriba), estando de puntillas, o cuando subimos escaleras.

Si no se trata (o no se hace correctamente) una fascitis plantar leve se puede convertir en un problema crónico. E incluso puede modificar nuestra forma de caminar, u originar tensiones en otras partes del cuerpo (rodilla, cadera, espalda…). Tanto el tipo de tratamiento como el tiempo de recuperación pueden variar en función del cuerpo de cada persona. Pero lo primero que hay que hacer es aparcar la práctica deportiva momentáneamente.

Uno de los posibles tratamientos es el de la artesis. Se trata de un dispositivo que se introduce en cualquier par de zapatos y a menudo puede aliviar el dolor y ayudar a revertir el daño. Por su parte, el uso de un talón de silicona para suavizar y proteger el apoyo en el suelo puede ayudar a aliviar el dolor, pero no cura la fascitis.

Algunos especialistas aconsejan dormir con una férula que mantenga el pie en flexión dorsal. Y durante el día se recomienda estirar los gemelos y el sóleo, puesto que la retracción de estos músculos es una de las causas de la inflamación.

Si otros tratamientos no han dado resultado, se suelen aplicar otros más invasivos, como la inyección de corticoesteroides que reduzcan el dolor en la zona. Sin embargo, esta solución podría debilitar la fascia plantar. También se puede recurrir a la terapia con ondas de choque, para estimular el tejido dañado. Y, en última instancia, la cirugía se revela como la última opción de quienes sufren esta enfermedad en su forma más grave.

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